Su historia comenzó en 1971, cuando días antes de casarse con su novio Manuel, éste se fuera a pescar y nunca regresara.
Rebeca, el mismo día en el que estaba previsto su boda, acudió al muelle de San Blas, en Nayarit (México), y esperó a su prometido vestida incluso de blanco. Allí lo esperó durante años hasta que murió este miércoles a la edad de 63 años.
Según informa el diario «El Universal», Rebeca padecía trastornos mentales, y su familia esparcirá sus cenizas en el mar desde el propio muelle de San Blas, tal y como era su deseo.
Fuente: abc.es


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