Hoy, hace 2 años, murió Steve Jobs, fundador de Apple

By -
En el segundo aniversario de la muerte del alma de Apple, la compañía se enfrenta a una situación paradógica en la que coexisten dos visiones: aquella que cree se ha perdido encanto y la que se sostiene en sus grandes beneficios.

La memoria de Steve Jobs es perpetua, omnipresente, seduce, anima, recuerda, ilusiona, amilana a sus rivales. Físicamente ya no está; se fue hace dos años; dos años que parecen una vida. Resulta un tanto curioso cómo ha cambiado el mercado de la tecnología en este tiempo. Gigantes como Panasonic, Nokia o BlackBerry volatilizadas. Firmas como HTC, el primer fabricante en incorporar el sistema operativo Android, perdiendo valor a marchas forzadas.

En este nuevo contexto, reseñando a Jobs cabe destacar, además de sus creaciones, su personalidad adicta y obsesiva con el trabajo. Él hacía pensar diferente, no se amedrentaba ante nadie. Todo un genio creativo. Sin duda, ha pasado a la historia con honores y méritos, como un general muerto en combate.

Atrapado por su propia creatividad, De su cabeza nacieron varias revoluciones, productos de alto consumo que han entrado en la vida de millones de personas. Quién sabe si estará a la altura, aunque en otro ambiente y otra disciplina, de ilustres como Johann Sebastian Bach, que continúa introduciendo -260 años después de su muerte- sus sonatas, sus tocatas y sus fugas en los hogares de todo el mundo.

O quién sabe si comparable con Salvador Dalí, ese genio impenetrable y alocado cuya obra sobrecogió a propios y ajenos. Su memoria también perdura, máxime a los resultados de la última exposición sobre el artista organizada en Madrid. Jobs también pintaba en su cabeza «gadgets» inimaginables.

Pero este hombre era bien distinto. La tecnología no es un arte (¿o sí?), pero supo contribuir con su sensacional personalidad a una sociedad cada vez más tecnológica e hiperconectada. Supo ver antes lo que el resto no vio. ¿Es o no es un signo de genalidad? El insigne Steven Spielberg llegó a decir de él que «fue el mayor inventor desde Thomas Edison».

También influyó el contexto, la oportunidad que merecía y el hecho de ensamblar varios aspectos para confeccionar un producto revolucionario. Teléfonos táctiles ya existían, pero la llegada del iPhone en 2007 consiguió llevarlo a un siguiente nivel. Cada tres años conseguía darle la vuelta al negocio en un pis pas.

Aupado por el éxito del Apple II obtuvo una gran relevancia pública, siendo portada de la prestigiosa revista «Time» en 1982. Y es que solo contaba con 26 años. Volvió a la compañía que engendró para escribir una segunda etapa brillante llena de acontecimientos y, por qué no decirlo, para cambiar el errático camino de la empresa. Para reflotarla.

Célebre fue aquel discurso en la Universidad de Standford en el que arengó a jóvenes mentes. «Hay que arriesgarse a fracasar», sin duda un lema para muchos. En definitiva, Steve Jobs ha sido una figura icónica, al conseguir transformar los hábitos de consumo de varias generaciones con productos como el iPod, el iPhone o el iPad. Y es cierto, porque, pese a todo, sabrá sobrevivir a sus proios inventos, porque todos ellos han marcado el principio del siglo XXI y han transformado los hábitos de consumo de varias generaciones revolucionando el mundo de la tecnología.

Fuente: Abc.es – Foto: Reuters

Que opinas de esto?:

avatar
Santiago Contreras