Un joven llamado Larry era la estrella de fútbol americano de la escuela, le encantaba el deporte y aunque tenía un ejército de seguidoras y porristas que querían salir con él todo el tiempo, había una chica que había llamado su atención más que cualquier otra, su nombre era Kelcie.

Las cosas simplemente se dieron, pues la joven también sentía lo mismo por Larry, así que un día después de haber ganado el campeonato escolar, el chico invitó a Kelcie a salir, la habían pasado genial, tuvieron varias citas después y se enamoraron perdidamente, pues mientras más tiempo pasaban juntos, se daban cuenta que eran el uno para el otro…

Larry estaba muy feliz, él quería que Kelcie estuviera a su lado toda la vida, así que tomó una decisión y compró un hermoso anillo de compromiso ¡No podía esperar para pedirle matrimonio a su chica! Estaba tan emocionado que quiso contarle el gran plan a su cuñada, cuando ella vio el anillo supo que su hermana aceptaría con toda la alegría del mundo, además él quería que ese día fuera especial, por eso quería hacerle a su novia la gran pregunta en Disneyland ¡Un sueño lleno de magia!

Mientras iba de regreso a casa el joven iba manejando cuidadosamente, sin embargo el destino le jugó una mala broma, casi al llegar a su hogar, un conductor completamente ebrio se impactó a toda velocidad con el auto de Larry, el choque fue por el lado del conductor, el joven quedó inconsciente de inmediato… Un escenario espantoso con vidrios atravesando la carne de Larry y sus piernas clavadas al volante, junto con algunas piezas de metal del otro auto que se incrustaron en las costillas del joven atleta.

El accidente fue todo un escándalo, Kelcie estaba destrozada ya que ahora su novio estaba completamente herido y no despertaba, los doctores lo declararon en estado de coma permanente, pues el impacto había sido muy grave, Larry estaba muy herido, e incluso si despertaba, no podría tener una vida normal, su cuerpo estaba muy herido, jamás volvería a pisar una cancha. Pero a pesar de todo, Kelcie jamás perdió la esperanza, ella visitaba a su amado todos los días, le hablaba cariñosamente y antes de irse le daba un tierno beso, con la ilusión de que Larry solamente estuviera hechizado soñando. “Te amo, por favor tienes que despertar…” Le decía todos los días.

Pasaron seis meses y un día, milagrosamente, Larry despertó, estaba muy confundido, pero cuando le explicaron al joven todo lo que había ocurrido, no lo pensó dos veces y puso manos a la obra, su objetivo ahora era recuperarse para poder casarse con el amor de su vida. Iba diariamente a sesiones de terapia física, hacía ejercicios para recuperar la movilidad de todo su cuerpo y Kelcie consiguió trabajo en el mismo lugar, para ver el avance de su novio todos los días.

Después de casi dos años y medio de terapias, Larry tomó nuevamente la decisión de pedirle matrimonio a su amada Kelcie, y con ayuda de su cuñada y todos sus amigos, sorprendieron a la chica un día en su habitación y con el mismo anillo que pensaba darle en Disneyland, Larry le pidió matrimonio. Kelcie al ver la escena no podía creerlo, no paraba de llorar, pero esas lágrimas eran de felicidad y amor… “Sí, sí” contestó la chica y lo abrazó.

Pero lo que no sabían era la sorpresa que tenía para ellos la hermana de Kelcie era que había organizado una campaña para recaudar fondos y que la boda pudiera ser en Disneyland ¡Y todo había salido a la perfección! Así que aunque la propuesta de matrimonio no había podido ser en ese lugar mágico, al menos su boda, el día más importante de sus vidas lo sería.

Y fue así como concluyó la historia de Kelcie y Larry, quienes a pesar de todos los obstáculos del camino, lograron salir adelante y vivir felices como en un cuento de hadas.

El verdadero amor está presente en la prosperidad y en la adversidad. Informa LaCaja

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